
La alfarería fue lo primero que estableció diferencias substanciales entre el hombre y el animal. Con ella nació la cocina, que no se limita a la mera transformación de lo crudo en cocido por la acción directa del fuego, sino que requiere ollas, lebrillos, tinajas o ánforas para guisar, elaborar, conservar e intercambiar los alimentos.
Luego, con la cocina, vinieron el habla —no al revés, como explicó el profesor Faustino Cordón en “Cocinar hizo al hombre"— y todo lo demás.
Una excursión a Agost —casi el único de nuestros pueblos que aún cultiva la actividad cantarera presente no hace mucho en otros lugares— nos lleva, pues, a los confines de la condición humana, al menos en sentido evolutivo.
El Museo de Alfarería es el baluarte de la identidad local —y eso que es propiedad de una alemana, Ilse Schiitz— y demuestra que el rigor y la naturalidad no están reñidos.
Abre todas las mañanas, salvo los lunes, y está en una fábrica de hace un siglo con sus tornos y hornos en estado de uso.
Junto a ellos, en la sala de arriba, se puede ver una colección de piezas de distintas procedencias relacionadas con la alimentación. Bajo, hay todo tipo de objetos hechos en Agost: tejas, ladrillos, orzas, arcaduces de noria, conejeras, macetas de escurrir miel, cocioles de lavar ropa, tuberías, zambombas, morteros, cántaros y botijos de todos los tamaños y formas —gallos, faroles, gramófonos— e incluso una olla, inusual en la alcallería de Agost porque la arcilla de aquí no es idónea para piezas que hayan de exponerse al fuego.
Alfarería y cocina se dan la mano en el recetario “Comer a la agostera” publicado por el propio museo.
En los talleres que hay a la salida hacia Ibi y Castalla encontramos viva la tradición alfarera más genuina. En el de Emili Boix, que dejó de dar clases de historia para mantener activo el torno donde ya trabajaba su tatarabuelo, contemplamos con asombro infantil la magia del modelado: en cuestión de segundos y con poco más que sus manos, el "terrisser” saca del interior del barro una figura que en modo alguno parecía estar allí dentro.
Salvo los sábados, Boix explica al visitante su oficio con amenidad de maestro y orgullo de estirpe.
Al otro extremo del pueblo, en la carretera de San Vicente, algunos alcalleres de centenario linaje se mezclan con las fábricas de ladrillos que surgieron con la industrialización de la cerámica agostera.
En sus tiendas conviven los genuinos botijos, lebrillos o bebederos de corral con jarras para sangría, barómetros de exterior —ya saben: si el rabo del burro se mueve es que hace viento y si está mojado, que llueve— o azulejos avisando que hay que tener “cuidado con el perro” e incluso con el gato.
También hay piezas de aire arabizanite u oriental y reproducciones arqueológicas.
Poco ofrece Agost al margen de su artesanía. Su trama urbana en forma de escalera de caracol nos desvela una estructura de pueblo levantado alrededor de un castillo, del que apenas dejó rastro una ermita que también está ahora en ruinas.
Subimos por contemplar el término desde un punto elevado, pero el paraje se nos muestra más bien descuidado. El entorno del Puente del Arco, construido en época islámica, tampoco se acicala pensando que alguien pueda ir a verlo.
Se llega siguiendo una indicación a El Ventós en la salida hacia Ibi y Castalla. Antes de la misa de las siete y media nos asomamos a la iglesia, que también está abierta los domingos por la mañana. Desnaturalizada por sucesivas reformas, conserva su aire barroco en el altar y en la deteriorada capilla de la comunión.
En Agost, en sus alfarerías, se sigue obrando cada día el prodigio de la fusión de los cuatro elementos: el aire, el agua, la tierra, el fuego. Según Petrarca, el papa Urbano VI pretendía incorporar otro a la lista: el vino de su pueblo. Firmado: Lluís Ruiz Soler | 01/10/1999 | "Información de Alicante"
Enlace al original

Agost (L'Alacantí):
A 13 Km de Novelda y 17 de Alicante. 4.000 habitantes. 376 m sobre el mar.
Mercado: jueves.
Información: tels. 965 691 04
(Museo de Alfarería).
Cómo llegar:
Hay salidas a Agost en la Autovía de Madrid y en la que va a Ibi y Castalla. Distintas carreteras comarcales comunican Agost con otras poblaciones de L'Alacantí y el Medio Vinalopó.
Dónde Comer:
Cocina casera y tradicional en El Escultor (Granada, 4, tel. 965 691 205), Nou Palacio (Doctor Fleming, 14, 965 691 722) o Tasca Pepe (Av. País Valencia, 33, tel.965 691 136).
Dónde comprar alfarería:
Pedro Mollá (Av. País Valencia,119), Evaristo Vicedo (Av. País Valencia, 123), Emili Boix (Av. País Valencia, 127), La Navá (Ctra. San Vicente, Km 10,2), Román (Ctra.San Vicente, Km 9,4).
A 13 Km de Novelda y 17 de Alicante. 4.000 habitantes. 376 m sobre el mar.
Mercado: jueves.
Información: tels. 965 691 04
(Museo de Alfarería).
Cómo llegar:
Hay salidas a Agost en la Autovía de Madrid y en la que va a Ibi y Castalla. Distintas carreteras comarcales comunican Agost con otras poblaciones de L'Alacantí y el Medio Vinalopó.
Dónde Comer:
Cocina casera y tradicional en El Escultor (Granada, 4, tel. 965 691 205), Nou Palacio (Doctor Fleming, 14, 965 691 722) o Tasca Pepe (Av. País Valencia, 33, tel.965 691 136).
Dónde comprar alfarería:
Pedro Mollá (Av. País Valencia,119), Evaristo Vicedo (Av. País Valencia, 123), Emili Boix (Av. País Valencia, 127), La Navá (Ctra. San Vicente, Km 10,2), Román (Ctra.San Vicente, Km 9,4).



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