Alacant la Millor Terra del Mon
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Situado entre la playa y la montaña, Pedreguer ofrece miradores con sorprendentes panorámicas y un casco antiguo impoluto, de una ponderada distinción...

El encanto arquitectónico de Pedreguer no se debe a la majestuosidad de un edificio, sino a la digna pulcritud de muchos. Frente al incierto progreso de las VPO, las casas de siempre lucen con renovado orgullo las rejas de sus balcones, la piedra de sus dinteles o la madera labrada de sus puertas.

La modesta monumentalidad de la iglesia preside la plaza mayor, cuyos “pórxens” son escenario de un mercadillo civilizado y afable.
Al fondo está el ayuntamiento y a sus espaldas, por la calle del Cid, el pueblo da paso sin transición a un entorno agreste de algarrobos y márgenes.
Tampoco falta el margallón, que resume la evolución de la economía local; de la pasa a los objetos de palma que su elaboración requería y, de ahí, a la industria de los sombreros y los bolsos de piel.

Allí comienza el sendero V-53 y un panel nos informa sobre la posibilidad de recorrer tramos a la medida de cada cual. Más allá, un vía crucis flanqueado de marciales cipreses nos lleva a la Ermita de Sant Blai.
Desde allí, una inmensa calma sobrevuela los tejados de Pedreguer y el rumor del ajetreo urbano llega apenas como algo ajeno y distante.

Pero la mejor atalaya de Pedreguer está en Mirabarques, topónimo alusivo a la distancia que permite alcanzar a la vista. En un alto apetecible para la instalación de repetidores y la construcción de chalets, un mirador de estética futurista en hierro y madera ha puesto al alcance de todos el placer de “mirar barcas” desde tan lejos; el Mediterráneo al fondo y, en primer término, un pintoresco mar de piscinitas.

Llegamos por la carretera que va a Gata y atravesando la urbanización Monte Pedreguer siempre hacia arriba, hasta tomar la calle de la Carrasca y la del Espígol. El mirador deja buena parte del Marquesat y La Safor a nuestros pies, sólo la grandiosidad del Montgó nos hace sentirnos pequeños.

Del otro lado, hacia el interior, el paisaje es radicalmente distinto; parece que volvamos la vista hacia un tiempo remoto y olvidado.
Es una tierra vieja, titánicamente abancalada en márgenes de piedra con los que los hombres —siempre los moriscos— huían de la miseria hacia el cielo por laderas casi verticales. Su contemplación nos produce un remordimiento desasosegado e inexplicable.

De nuevo en Pedreguer, emprendemos un paseo hacia el Forat, un estremecedor agujero de veinte metros largos de diámetro y más de setenta de profundidad que se abrió un buen día de 1982 en un huerto de naranjos. Vamos por la carretera de Benidoleig y a medio kilómetro de su inicio tomamos a la izquierda el Camí de la Torre.
En el Camí de l'Ovella giramos a la izquierda y enseguida seguimos el del Campell, a la derecha. Es un agradable paseo entre naranjales y casas de campo. A menos de 400 metros del último cruce, un camino a la izquierda, entre un bancal de naranjos y otro de almendros, se ve interrumpido por una tela metálica; al otro lado, el escalofriante “forat”.

Dicen que debía haber un acuífero que se vació desde algún pozo y se vino abajo.
Quizá.
Pero tiene toda la apariencia de ser uno de los conductos de ventilación del mismísimo infierno; a poco que activamos nuestro séptimo sentido —el de la credulidad— percibimos claramente, envueltos en efluvios sulfurosos, el hervor de las calderas y el rechinar de dientes. Siguiendo el Camí del Campell volvemos a la carretera y, un trecho después, a la derecha, está el Clot de l'Alberca, que se convierte en estanque si la lluvia lo hace aflorar.

La ruta sobre este inquieto subsuelo se completa con la visita, ya en Benidoleig, a la popular Cova de les Calaveres.

¡Por Tutatis! Quizá no se nos desplome el cielo sobre nuestras cabezas mañana mismo, como temía Abraracurcix, pero ¿y si se nos hunde el suelo bajo los pies?

Firmado:     Lluís Ruiz Soler |    07/11/1999 |    "Información de Alicante"

TEXTOS DE: Lluís Ruiz Soler © | Mar a la vista | Copyright ©️

Informacion
Pedreguer:
A 9 Km. de Dénia y 84 de Alicante.
6.000 habitantes.
83 metros sobre el mar.
Mercado: sábados.
Información:tels. 965 760 712 (Ayuntamiento) y 965 760 027 (Policía Local).
Cómo llegar:
Dejar la A-7 por la salida de Dénia y tomar la N-332 en dirección a Alicante; se llega enseguida al cruce de Les Ventes con indicaciones a Pedreguer.
Dónde comer:
Casa Juanisela (Cova Santa, 2, tel. 965 760 941).
Pitons (Ctra. de Benidoleig, Km. 2, tel. 965 760 258).
Armell (Pda. Albardanera, 56, tel. 965 760 898).
Qué comprar:
La fabricación de bolsos o sombreros enlaza con la tradición artesana de la palma, a su vez para satisfacer las necesidades de la producción de pasas.

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