
Doré publicó, en su libro sobre el viaje, un dibujo de la escena. Puede verse en él que hay una vela en cada una de las esquinas de la mesa y que dos de los visitantes están bailando el baile de angelito.
La danza es la jota con acompañamiento de guitarra, bandurria, canto y palmas. En un aurora, el cuerpito se envolvía en un velo de gasa adornado con hilos de plata, y la madre lo maquillaba con rubor en las mejillas y labios para simular la vida.
El angelito reposaba en un ataúd lleno de flores blancas colocado sobre la mesa del comedor que habla sido previamente cubierta con una sábana y un cubrecama.
Al anochecer llegaban los amigos y parientes con guitarras y castañuelas.
Se iluminaba el frente de la vivienda para recibir a todos los asistentes. Los miembros más jóvenes de la comunidad formaban un círculo amplio y empezaban a cantar y bailar con el acompañamiento de los instrumentos.
La celebración continuaba hasta el amanecer.
REDACTADO POR: Paco Rodriguez Valderrama. 1 de noviembre de 2013 a la(s) 12:36
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